Estantería baja con libros en showroom Profusa frente a ventanales a la ciudad

Cuando todo encaja

Hay casas que te impresionan. Y otras, que te abrazan.

 

Una doble altura, una luz cenital, una escalera que invita a subir…
Eso es arquitectura.

 

Una pared de cal, un suelo de madera, una cocina sin ruido, una lámpara encendida a media tarde…
Eso es interiorismo.

 

Y luego están las casas donde todo eso ocurre a la vez.
Donde el espacio y los materiales, la luz y el mobiliario,
el orden y la atmósfera, hablan el mismo idioma.

 

Son casas que no solo se ven bien. Se viven bien.

¿Arquitecto o interiorista?

La arquitectura es el gran gesto.
El lienzo. La estructura.
Es lo que no puedes cambiar. Lo que te sobrecoge sin saber por qué.

 

El interiorismo es lo humano.
El tono de la madera, la textura de una alfombra, el sonido que hace una puerta al cerrarse.

 

Y después, está el amueblamiento:
la parte más visible, pero también la más frágil.

 

Nosotros creemos en la arquitectura que cuida también el interior.
Porque cuando se piensa todo desde el principio,
la casa cobra sentido. Y ese sentido dura mucho más.

Casas ordenadas, naturalmente

Muchas veces nos dicen: “qué ordenado está todo”.
Y claro que lo está. Porque cada cosa tiene su sitio.

 

Una casa bien diseñada no necesita trucos para parecer bonita.
Lo es porque está bien pensada. Porque fluye. Porque funciona.

 

No se trata de estilos. Se trata de esencia.
De cómo vive quien la habita.
De que cada casa sea su dueño.

Y lo más importante: que se sienta bien

Puedes no saber de arquitectura.
Ni de materiales, ni de diseño.

 

Pero cuando entras en una casa pensada desde dentro…
lo notas.

 

Notas que la luz entra donde debe.
Que el sofá no estorba.
Que puedes abrir un armario sin mover la silla.
Que puedes cocinar sin aislarte del mundo.

 

Son cosas pequeñas.
Pero juntas hacen una casa.

 

Una casa bonita no siempre se vive bien.
Pero una casa bien vivida, siempre es bonita.

Cola para entrar a Casa Borgoña en Open House Murcia

Abrir puertas también es construir

Lo que nos llevamos de Open House Murcia 2025

 

A veces, los premios no llegan solo por construir.
También llegan por abrir.
Y este, el que recibimos el pasado jueves en la gala de clausura de Open House Murcia, nos toca especialmente el corazón.

Porque no solo reconoce una obra, sino una forma de entender la arquitectura: como algo que se comparte, que se muestra, que se vive.

remio Open House Murcia 2025 entregado a Srta. Rottenmeier
Equipo Srta. Rottenmeier recogiendo el premio Open House Murcia en el escenario

Un reconocimiento con doble significado

Open House Murcia no es una cita más en el calendario.
Es un proyecto al que le pusimos alma desde el principio.

Hace unos años, cuando soñábamos con traer a Murcia este festival internacional, éramos solo nosotros cuatro —José Manuel, Belén, Alejandro y yo, Gemma—, compartiendo ganas, ideas y una admiración común por la arquitectura abierta, accesible y viva.

Ver ahora cómo se ha transformado en una red de edificios, recorridos, voluntarios, colas en la calle y conversación urbana, nos emociona más de lo que esperábamos.
Y recibir un premio de ese mismo festival que ayudamos a fundar es cerrar un ciclo.
O quizá abrir uno nuevo.

Gemma guiando la visita en Casa Borgoña con entusiasmo
Cola para entrar a Casa Borgoña en Open House Murcia

Casa Borgoña: cuando un obra se convierte en historia compartida

Este año, una de nuestras obras fue seleccionada por el comité para ser parte del recorrido: Casa Borgoña.
Y eso ya era un honor.

Pero lo que ocurrió ese fin de semana superó cualquier expectativa:
una casa llena, colas en la calle, visitantes atentos, preguntas, emoción, pequeños silencios.
Gente mirando detalles. Gente sintiendo el espacio.

Y lo más importante: unos clientes felices, orgullosos de su casa, que abrieron generosamente su intimidad para que otros pudieran vivirla también, aunque fuera por un rato.
Eso no es habitual. Eso no se exige.
Eso solo ocurre cuando detrás de un proyecto hay confianza, respeto mutuo… y amor por lo que se ha creado juntos.

Detalle sensorial: rincón de salón de Casa Borgoña
Visitantes recorriendo Casa Borgoña durante Open House Murcia 2025

Lo que no se ve en los planos

Hay algo que no se dibuja en planta, ni aparece en los renders:
la relación entre las personas y el espacio.

Ver a una vecina subir a ver cómo vive del vecino, a un estudiante preguntando por materiales,  a un constructor alucinando con las terminaciones, a una pareja hablando en voz baja porque están inspirándose para su futuro proyecto, o a unos curiosos abriendo el frigorífico para cercionarse de que dentro hay comida, y que esa casa que da tanta paz no solo es de revista…
Todo eso también es arquitectura.

Y abrir una casa al público no es un acto trivial.
Es permitir que lo íntimo se convierta, por un momento, en algo común.
Y que el hogar se transforme en cultura compartida.

Detalle sensorial: visitante explorando materiales en Casa Borgoña
Casa Borgoña vivida por el público durante Open House

Gracias por abrir con nosotros

Gracias a quienes hacen posible que algo así ocurra:
al comité de selección, a los voluntarios, a los visitantes curiosos, a quienes vinieron sin conocer la historia, y salieron con ganas de saber más.

Y, sobre todo, gracias a los propietarios de Casa Borgoña:
por confiar en nosotros, por vivir su casa con tanto amor, y por abrirla con tanta generosidad.

Porque una ciudad abierta es una ciudad más viva, más humana.
Y ese fin de semana, Murcia lo fue.


Nos gusta pensar que, ese día, la ciudad fue un poco más nuestra.
Y nosotros, un poco más de ella.

Gemma guiando la visita en Casa Borgoña con entusiasmo
Gemma guiando la visita en Casa Borgoña con entusiasmo
José Manuel y Gema emocionados durante la gala Open House Murcia
Scopri il Mondo di SRT A. Rottenmeier e il Divertimento di Plinko Die Kunst der Architektur Descubre el mundo del entretenimiento y la diversión con estilo